La prohibición de perros en espacios públicos

La prohibición de perros en espacios públicos

Parece que sea una moda, pero es mucho más grave de lo que parece para los que amamos estos animales. Cada vez son más los alcaldes de algunos municipios de España donde se veta la entrada de perros en algunas playas, parques e incluso jardines. Es decir, lugares donde precisamente estos pueden sentirse más en libertad. La prohibición de perros en espacios públicos es un tema a tratar cuanto antes, y en este post trato de explicar por qué.

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Prohibición de perros en espacios públicos: la falta de una normativa

El primer problema de este tipo de ordenanzas es que son potestad municipal y por tanto responden a la idea del alcalde de turno. En mi opinión no es un tema poco importante como para dejarlo en manos del alcalde de cada una de las localidades de este país, y sería mucho más razonable crear una legislación a la que se tuvieran que someter todas las regiones.

La realidad es que el perro, como cualquier otra mascota, es una responsabilidad de su amo. Es él el que debe asegurar que su animal tenga un comportamiento oportuno, que esté limpio y esterelizado, y en definitiva que no perjudique a terceros. Si empezamos por prohibirle a un perro a estar en la playa por la posibilidad de que este pueda molestar al resto de personas, ¿por qué no echar a la gente que no tenga un comportamiento «mejorable» en la playa? Todos sufrimos el incivismo en el día a día y este no proviene precisamente de nuestras mascotas, sino de otras personas.

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Otro problema es que es un tema sobre el que se pueden emitir ordenanzas de forma demasiado discrecional. Muchas son localidades de playa donde no se es ni claro ni justo con el tipo de sanciones. En algunas los perros no se pueden bañar, en otras no pueden ni tan solo estar en la arena, y en otras no pueden circular ni por el paseo marítimo. Y por supuesto, en muchos de estos lugares no se han tomado las medidas pertinentes para garantizar el conocimiento de estas medidas, aplicando sanciones a gente que no había visto una mínima señal o indicación de que estaba haciendo algo mal.

La solución es fácil. Una única ley que garantice el derecho de las mascotas a disfrutar de los espacios públicos siempre bajo la responsabilidad de sus amos, especificando obviamente qué tipo de animales pueden llevarse a la calle o no. Entendemos que nuestro amigo el perro merece ese derecho, mientas que un cocodrilo o una serpiente no. Apliquemos sentido común para que la prohibición de perros en espacios públicos quede en el olvido t tanto ellos como nosotros podamos disfrutar de nuestra ciudad sin restricciones.

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